Se desata una pandemia

Alvaro Diez de Medina

«¡Cierren todo!», grita la turba idiota. «¡Cierren todo YA!»

Y se cierra todo. La fábrica en China. El puerto en Europa. La empresa transportista en California. El restaurante de Buenos Aires.

«¡Pónganle dinero en el bolsillo a la gente, para que funcione la economía!», vuelve a gritar la turba idiota.

Y se le pone. Por trillones. Por subsidios. Por ahorros en el consumo. Por encierros.

Así estaremos bien: encerrados en casa, teletrabajando, de jogging, sin afeitarnos y cobrando por transferencia bancaria.

Pero la pandemia llega a su fin… Caramba… ¿No era que duraría para siempre? ¿No estaban estudiando una renta básica universal?

Ahora, la turba idiota quiere computadora nueva. Automóvil. Celular. Ropa de marca. Salir a los bares. Viajar.

Solo que los fabricantes y proveedores no dan abasto.

Tampoco los camioneros. O los barcos. O los puertos. O los contenedores. O el petróleo que los mueve a todos.

Y la turba idiota está con plata en el bolsillo, que le pica.

Por eso escasean camiones. Barcos. Combustible. Chips.

Hay menos bienes, y mucha plata: aumentan los precios de todo.

Así, de la noche a la mañana, nos despertamos en un estancamiento económico (no se alcanza a producir lo que efectivamente se demanda) y aumentos inflacionarios en todo lo que cuenta: gas, petróleo, fletes, transportes…

Y los políticos, economistas y burócratas idiotas a los que la turba idiota admira pasan, en pocas semanas, de imprimir trillones de billetes para llenarles el bolsillo, a darse cuenta que le van a tener que aumentar las tasas de interés para vaciárselo. Y controlar así la estampida de los precios.

A mayores tasas, sin embargo, mayor será el endeudamiento. De las personas. De las empresas. De los países.

Políticos y burócratas idiotas que se relamían cuando burócratas idiotas del FMI y la otra pandilla les invitaban a endeudarse, gritando: «¡Hasta el FMI dice que gastemos más!», hoy despiertan comprendiendo que van a tener que pagar más por la deuda que contrajeron y, claro, aumentar los impuestos que padecen sus pueblos (bajo distintos disfraces).

Y eso es recesión, por donde lo mires.

Hace un año, te dijeron que habían encontrado la cuadratura del círculo en la heladera. El maná del Cielo.

Que te expliquen el año que viene por qué no crece la economía, ahora que la decoraron con inclusividad, diversidad y colores del arcoiris. Ahora que la cargaron de regulaciones idiotas.

Que te expliquen por qué no hay inversión. Empleo. Por qué se disparan los precios y tu dinero se licúa. ¿No era que te iban a mandar la prosperidad por mail?

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