Sin vacunas

Alvaro Vero

Es de esperar científicamente que a lo largo de un año, la vacuna Covid frene la enfermedad, la mesetice, que sea más efectiva y menos costosa, que finalmente se integre a la vacunación contra los virus respiratorios y podamos convivir con mejores resultados con los virus de hoy. Seguramente también habrá medicamentos antivirales.

También podremos mejorar la estrategia de vacunación donde existió el esfuerzo gubernamental de su costo y también la responsabilidad de los ciudadanos que permitieron el avance por fuera de los errores de la planificación, obteniendo buenos porcentajes.

Es lógico entonces empezar a planificar el futuro del sistema de salud por el que el país invierte más del 10% de su PBI y que actualmente sabemos que el gasto público está acotado por el déficit fiscal.

Es entonces que debemos volvernos más eficientes, para lo que no existen vacunas, y sí auditorías, reestructuras, reconversiones, adecuación a la modernidad tecnológica, a la investigación, capacitación y calidad de los servicios.

Insisto que para la moral médica no existen vacunas.

En forma directa o indirecta los hechos impactan en el ser humano y su valor más preciado que es la salud. Comencemos a mirar la salud como un todo, no podemos esperar más excusas de la pandemia para no planificar, proyectar, programar, la asistencia integral, el daño producido, lo que habrá que repararse, las demandas crecen, las prestaciones se hacen ilimitadas, la evaluación de la tecnología y conocimientos son imprescindibles para asistir a un nuevo paciente informado, comprometido, y esperanzado.

Para recomenzar de este letargo epidemiológico se necesitan sueños viables, incluir nuevos servicios o desarrollar los que ya están, ejecutar planes edilicios inconclusos, levantar proyectos médicos indispensables para una buena calidad de servicios en ortopedia, traumatología, urología y rehabilitación así como cumplir con los requisitos de la ley de enfermedades mentales. No todo son ladrillos, se debe instalar el conocimiento médico, la investigación, programas de calidad, de protección del usuario, de medición de la satisfacción, de la conformación de un cuadro de mando con indicadores, de conocimiento de la economía, del manejo de la informática médica y las posibilidades de la telemedicina, de la epidemiología y la demografía.

Nada de esto se hace; ningún sueño futuro desvela; nada lo impide porque planificar no es gasto ni descuidar la pandemia; simplemente no se hace por comodidad, incapacidad, inmoralidad, ajeneidad.

Es necesario la participación política que haga cumplir normas, decretos y leyes; es necesario que el Colegio Médico realmente cumpla con los enunciados éticos, y es necesario que los gremios y sindicatos protejan y respalden a los que se capacitan y sueñan con mejores servicios ; que los hay ; y de ellos dependemos para el cambio. Gestionar el cambio conlleva riesgos, y si es para organizaciones de salud, para y con personas resulta complejo y difícil. Es imprescindible conocer la situación de partida, generar el convencimiento, liderar un grupo o equipo, poner las metas a corto y mediano plazo. Se necesita capacitación y liderazgo.-

Si partimos de la base que el caos nos favorece, que nadie nos controla, que utilizamos el despotismo y el acoso para dirigir y nos aporta buen sueldo, si descuidar guardias y/o abandonarlas temporariamente por otras funciones, si ejercer sin título habilitante y ser encubierto además por salarios de alta dedicación, si distorsionar historias clínicas con diagnósticos desacertados para mayor cobro, si pensamos antes en empresas anónimas familiares que los intereses colectivos de las organizaciones públicas o privadas, si ignoramos dictámenes académicos y méritos científicos escudados en la política partidaria nada será posible. Si los intereses profesionales no entienden que la medicina existe para restaurar la salud y apaciguar el padecimiento, nada será posible.

«La práctica de la medicina es un arte, no un comercio, una vocación, no un negocio;  una vocación en la cual su corazón ejercitará igualmente con su cabeza» -1849/1919-( William Osler-Padre de la medicina moderna).

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