Sinn Féin; nacionalismo de izquierda

 gana comicios en Irlanda del Norte

Lorenzo Aguirre

“Sinn Féin” (“Nosotros Mismos”), viejo partido nacionalista ex brazo político de la organización terrorista llamada desde 2012 “Nuevo IRA” – no acepta los “Acuerdos de Viernes Santo” de 1998 (Irlanda del Norte seguirá como parte de Reino Unido, y no dejará de ser, sin la aprobación de una mayoría, en una votación), continuando con su enfoque de lucha armada –, ha ganado las elecciones. En consecuencia, se lleva 27 de 90 escaños, convirtiéndose en la principal fuerza en la “Asamblea Norirlandesa”, teniendo en segundo lugar al “Partido Unionista Democrático” (DUP), con 25 bancas.

“Sinn Féin”, desplazó al “Partido Unionista Democrático” (DUP) – ideología nacionalismo británico, conservador, euroescepticismo, populismo de derecha, apoyando la salida de Reino Unido de la Unión Europea -, en una convocatoria ciudadana en la cual la abstención fue de 36%.

Michelle O´Neill, se presentará al cargo de Ministro Principal, pero teniendo enormes inconvenientes para lograr establecer el Ejecutivo, pues, el “Partido Unionista Democrático” está separado de dicho poder debido a la protesta por el “Protocolo de Irlanda del Norte”, que forma parte del “Acuerdo Brexit”, teniendo la región una designación particular al compartir frontera con la “República de Irlanda”, quien posee la calidad de “Miembro” de la Unión Europea.

O´Neill, no tiene garantizado el puesto de referencia, a menos que, el “Partido Unionista Democrático” designe a un Vice Ministro Principal. El sistema gubernamental de poder compartido, así lo expresa, y pese a los nombres, los cargos mencionados gozan del mismo poder, y uno, no puede ocupar el cargo, sin el otro.

Michelle O´Neill, pretende hacer un revisionismo, reinventar las relaciones sociales dentro de un perfil de igualdad, y justicia, propuesta política viniendo de la mano de una mujer combativa entre unionistas y nacionalistas, integrada finalmente a “Sinn Féin” luego del “Acuerdo del Viernes Santo” – también denominado “Acuerdo de Belfast” -, firmado por los gobiernos británico, e irlandés, para finalizar el conflicto armado interétnico nacionalista que enfrentó a los unionistas de Irlanda del Norte – de religión protestante-, buscando continuar con el Reino Unido, y los republicanos – católicos -, partidarios de la integración del territorio en la República de Irlanda.

La disputa de referencia llevó treinta años – ¡no hablemos de vidas perdidas! -, pero, el “Acuerdo” logró que protestantes y católicos compartieran el poder… de todas formas, la confrontación continúa hasta nuestros días.

“Sinn Féin” – apoya el derecho de autodeterminación de los pueblos -, ha logrado su primera victoria, acontecimiento previsible pues en 2017 tenía un escaño menos que el “Partido Unionista Democrático”, ganaría cuatro cargos ministeriales en el Ejecutivo, y como si fuera poco, en la Cámara de los Comunes de Reino Unido conquistó siete sillones en dieciocho, convirtiéndose en el segundo bloque más importante.

Indudablemente uno de los temas centrales y prioritarios de “Sinn Féin” es el futuro de la isla, pero no se habló en la campaña, dejando claro – gracias al silencio sepulcral – la intención de llamar a consulta popular respecto a la unificación entre Irlanda del Norte, y la República de Irlanda, porque, sin lugar a dudas, sigue siendo – aunque tapada – la doctrina de cabeza, y formación política, más allá del mensaje social de cara a la carestía, crisis sanitaria, problemas de vivienda, etc, maniobra con buen resultado en el territorio Sur, y por supuesto posteriormente llevada adelante en el Norte, consiguiendo el mismo impacto.

Es oportuno recordar que, el “Protocolo Irlandés” entró en vigor en enero de dos mil veinte, justamente con la separación de Reino Unido de la Unión Europea, pero el choque no se sintió hasta un año después, cuando finalizara el tiempo de transición para Irlanda, marcando con énfasis la frontera entre la provincia británica y el territorio de Reino Unido, protegiendo la unificación económica de la isla, la cual obtuviera en los “Acuerdos” de hace veinticuatro años.

Es indudable que, la divergencia del mercado británico generó serios problemas en Belfast, influyendo en buena medida al enlentecimiento en el contralor aduanero para productos de Reino Unido, hecho que mantiene inquieto a Boris Johnson respecto al protocolo negociado, más allá que, el Primer Ministro, con la disolución “conyugal”, en cierta forma esté marcando el británico rostro victoriano.

El “unionismo”, fracción política que ayudara la caída de la Ministro Theresa May cuando buscara flexibilizar el choque del Brexit en Irlanda del Norte, es el mismo partido que diera luz verde a Boris Johnson (hombre duro, euroescéptico, estructurado, señalando que Reino Unido se estaba convirtiendo en colonia de la Unión Europea, y que “tener esa condición, no era nada bueno” – ¡si sabrán los británicos de colonialismo! -), quien, dejando fuera de contexto a Irlanda del Norte, la embretara en el mercado interno de la Unión Europea, incitando de hecho una frontera en el Mar de Irlanda.

Volviendo a “Sinn Féin”; como señaláramos, pretende establecer una consulta popular respecto a la frontera, pero ese poder, hasta el momento solo lo tiene Brandon Lewis, Secretario de Estado de Irlanda, quien lo descartara categóricamente, y sus sucesores tampoco lo autorizarían por tratarse de “complejas implicaciones”.

Pienso que, si hubiera una Irlanda unificada, la sede del Parlamento sería Dublín, pero, eso, traería serios inconvenientes.

Ahora, bien, las opciones constitucionales podrían ser: continuar sosteniendo las instituciones descentralizadas de Irlanda del Norte, pero transfiriendo soberanía desde Londres, a Dublín, o de lo contrario contar con un solo legislativo en Dublín – los “unionistas” no quedarían muy contentos -, una especie de modelo aceptado por republicanos irlandeses, pero también se tomaría como opuesto a la estructura de los “Acuerdos” de mil novecientos noventa y ocho.

Quizá, existiría el perfil de un estado federal, pero, la posibilidad de dos centros de gobierno pautaría alguna descompensación.

Para finalizar nuestro pensamiento en voz alta en medio de trasnochadas cavilaciones; una confederación de estados, con una Irlanda del Norte independiente de Reino Unido, como asimismo de la República de Irlanda… pero, para el “Centro Académico de Estudios sobre Cambios Constitucionales” de “University College London”, no daría garantía sobre la prescripción de unidad en los “Acuerdos” de referencia.

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