Sitios de la memoria

Marceño Gioscia

A nadie escapará la importancia que tiene para la conservación de valores democráticos y republicanos -que hacen a nuestra nacionalidad- no olvidar los hechos históricos que tuvieron lugar en determinados momentos de la vida de nuestra República. Recordar estos hechos y transmitirlos a quienes no los vivieron, debiera ser un objetivo no sólo loable, sino más que necesario. Claro que estos hechos, debieran reflejar la verdad histórica de lo ocurrido, porque justamente fueron registrados como significativos y valederos, para que perduren en la memoria ciudadana y de quienes nos visiten. Sin embargo y a nuestro pesar, observamos que en muchos casos, se busca hacer predominar el relato interesado, por sobre la investigación histórica de lo ocurrido y se tergiversan datos y se presentan fechas equivocadas, que no reflejan la realidad de los acontecimientos, que se buscan rescatar del olvido. A modo de ejemplo, es significativo señalar la reciente invitación del gobierno departamental de Montevideo, a la Plaza de la Leyes, a la presentación del proyecto del memorial “dedicado a las ex presas políticas víctimas de la actuación ilegítima y del terrorismo de Estado (1968-1985)” que evidencia un claro error, ya que olvida que el quiebre institucional se produjo en 1973 y no en 1968, año en que nuestro país regía un régimen democrático y republicano de gobierno. De esta forma comprobamos que con dineros de todos los contribuyentes, y desde una posición de poder, se reitera un relato que nada tiene que ver con la Historia, que es la que debiera afirmarse. Por si ello no resultara suficiente, se confunden conceptos, y se busca dañar la imagen de quienes llevaron adelante sus responsabilidades al frente de los distintos Poderes del Estado en aquellos años, (legitimados por el resultado de las urnas, en elecciones libremente celebradas) que debieron afrontar por su parte el embate de “iluminados”, que se denominaban “de izquierda” y que por medio de las armas, buscaron alcanzar el poder al estilo cubano. Siguen sin reconocer que, lo que lograron fue, debilitar las instituciones republicanas y que producido el golpe, en la mayoría de los casos, lo aplaudieron (con la excepción honrosa del Dr. Carlos Quijano). Ninguno de estos terroristas urbanos, que asesinaron inocentes, secuestraron y robaron en su beneficio a bancos y financieras, supieron ni pudieron tirar un solo tiro contra los militares, puesto que, la mayoría de ellos y en especial sus cuadros dirigentes, se encontraban presos ya en 1972 y luego se beneficiaron de la amnistía que se les concedió ni bien se salió de la dictadura cívico militar y asumieron las autoridades democráticamente electas en las elecciones nacionales de 1984. Los memoriales y “sitios de la memoria”, que por cierto es muy bueno que existan y se respeten, debieran reflejar toda la verdad histórica y no sólo parte de ella, porque de ese modo a quienes va dirigido su mensaje, pueden formarse una real posición sobre lo ocurrido.

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