Somos las Damas Orientales y decimos «¡presente!»

Fátima Barrutta

«En 1843, en plena Guerra Grande, dieciséis mujeres valientes y comprometidas fundaron la Sociedad Filantrópica Damas Orientales. Hoy, a 178 años de esa proeza, se requiere nuevamente gestos de solidaridad. La pandemia atraviesa el mundo, la pobreza ha aumentado en todo el orbe y tiene cara de mujer: nuevamente dieciséis mujeres daremos nacimiento a una institución solidaria: Damas Orientales siglo XXI».

Con este hermoso mensaje, el pasado 23 de marzo nació la Asociación Damas Orientales XXI.

La iniciativa recoge una tradición de servicio de las mujeres organizadas, porque rinde homenaje a aquella Sociedad Filantrópica de los tiempos de la Guerra Grande, en que esas fundadoras, pertenecientes a los dos partidos políticos que entonces estaban enfrentados en forma cruenta, se unieron para ayudar al prójimo, sin distinción de divisas, con la energía de paz y construcción inherente al género femenino en todos los tiempos.

Como dice la invitación de lanzamiento, «el mundo está atravesando una gran crisis producto de la pandemia. No es la primera vez que nos pasa en la historia y tampoco es la primera vez que las mujeres se organizan para buscar propuestas solidarias y creativas, para mejorar la vida de las personas».

El espíritu es el mismo y el entusiasmo también. Las Damas Orientales del siglo XXI son, en calidad de integrantes de la Directiva, Virginia Rial, Beatriz Argimón, Sylvia Puentes de Oyenard, Daniela Bouret, Luana Cuadro Seregni, Alba Blustein y Raquel Daruech. Y en calidad de fundadoras, somos Diana Espino, Virginia Moreira de Stagnari, Virginia Staricco, Mónica Bottero, Anabela Aldaz, Silvana Nicola, Betty Rial, Martha Escondeur y yo.

Es un motivo de orgullo y a la vez un demandante compromiso. Porque se trata de un grupo multidisciplinario, donde convivimos mujeres de distintos partidos y muy diversas áreas de actividad, con un objetivo común: ayudar en estos tiempos de dificultades.

Pertenezco al mundo de la política y puedo decir con satisfacción que en este medio, las mujeres de distintos partidos hemos sabido sumar esfuerzos, más allá de nuestras discrepancias, ya desde el retorno a la institucionalidad democrática, en 1985. La Bancada Femenina dio a lo largo de las últimas cuatro décadas permanentes lecciones de unidad, en temas de interés común para nuestro género. Es que las mujeres tenemos el don de construir sobre las diferencias, con un talante asertivo para superar obstáculos y alcanzar consensos, unidas detrás de metas positivas para la sociedad.

Ahora, con Damas Orientales, esa característica se amplifica, porque desborda el cauce de la política y se introduce en una acción social directa, con objetivos de apoyo a los más vulnerables a través de múltiples vías. Eso significa el hermoso símbolo gráfico creado por la Universidad Ort como logotipo de nuestro grupo: un ramillete de flores de ceibo, que por una parte alude a la flor nacional, pero por la otra da cuenta de la unión de muchas almas en pos de metas comunes.

Son tiempos desafiantes. La pandemia no solo nos afecta a nivel sanitario, sino que además daña la economía, con graves consecuencias sociales. Hoy más que nunca hace falta recurrir a la capacidad creativa y solidaria de las mujeres organizadas, que desde los más variados campos de acción se unen para tender la mano a quienes lo necesitan.

Es una misión que asumimos con la responsabilidad que la hora reclama y con la satisfacción de estar dando continuidad a nuestra vocación inquebrantable de servicio público.

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