Volver al pasado para proyectar futuro

Zósimo Nogueira

Creemos que se debe revalorizar la familia, la procreación, el esfuerzo individual, la educación, el trabajo, los valores, como la honestidad, la verdad y el respecto a la ley.

La vida y la dignidad del ser humano. Todos iguales ante la ley, todos iguales en la diversidad. Solo deben distinguirse los poseedores de talentos y las virtudes.

Los planes educativos proyectados son esperados con ansiedad, van a iniciar una trasformación.

Los conocimientos no deben desperdiciarse, deben aprovecharse y potenciarse.

Cuantas personas iniciaron una carrera, la abandonaron por la causa que fuere, quieren emprender otra y deben arrancar de cero, la reforma incluye modificaciones valorizando el esfuerzo mediante revalidas.

Adelantar pasos en un nuevo emprendimiento profesional acorta tiempos, permite avanzar en proyectos de vida y capitaliza los esfuerzos personales y del Estado en educación.

Genera ciudadanía.

Tengo mucha fe en la propuesta que orienta el Dr. Robert Silva.

Lo viví en mi entorno e incluso con experiencias personales al iniciar un bachillerato o una carrera universitaria y al no colmar expectativas o no superar escollos de aprendizaje, abandonar a medio camino.

El nuevo sistema de bachillerato abre puertas.

Siempre se pretende retornos de quienes finalizan una carrera profesional por la gratuidad de nuestro Estado.

Pero a quienes no la finalizan y solo cultivaron su mente y espíritu, no se les pide retornos, y se desperdicia su esfuerzo.

Y no es cuestión de recriminar permanentemente que no se puede avanzar por trabas de los docentes.

Los obstáculos no son de los docentes son de “algunos docentes” y en especial de quienes poco ejercen de su actividad salarial, pues están abocados al sindicalismo.

Tampoco todos. Basta de generalizar.

Los planes de vivienda orientados hacia los desposeídos son parte de la historia viva de nuestro país, de Artigas y de Batlle. El cooperativismo de Pacheco Areco.

Pero muchos de esos planes favorecen a personas que han hecho de la trasgresión su modo de vida, ocupando tierras y propiedades ajenas.

Es una realidad a solucionar, o mejor dicho a encarar pero sin demasiado énfasis en la dadiva, en la gratificación por acciones incorrectas.

Como colorado y batllista creo que se ha descuidado al trabajador, que hay mejoras que deben pulirse y poner en práctica de inmediato con una oferta de vivienda acorde a las posibilidades de la masa trabajadora. 

Hace mucho lo venimos deliberando y planeando reeditar un sistema que parcialmente ha sido aplicado en el país y que también se utiliza en el exterior.

Con el Senador y líder de nuestro Sector Tabaré Viera, (hoy Ministro de Turismo) hemos hablado de la falta de capacidad de ahorro de gran parte de la masa trabajadora y la opción para que puedan acceder a la vivienda es que su construcción se realice con recursos del Estado, o con la mediación del Estado.

Que el trabajador la reciba en arriendo y luego de determinado tiempo cumpliendo con determinados requerimientos pueda pasar a la calidad de promitente comprador, paso previo al anhelado carácter de propietario.   

Fomentar a la estabilidad familiar y la procreación, para sumar nuevos integrantes a nuestra comunidad cada vez más añosa. Armonizar políticas públicas con la ley de cuidados.

Cada vez resulta más difícil sostener la carga del Estado y los servicios públicos, debido a nuestra baja densidad poblacional.

Es imperioso crecer en población activa para poder sostener la carga tributaria del Estado.

Debe ser acompañado por políticas migratorias, serias y selectivas.

A los beneficios de Hogar Constituido y Asignación Familiar, primas por matrimonio y nacimientos deberían sumarse otros estímulos como ser mayores posibilidades para la vivienda.

Del tipo créditos por tareas comunitarias como se le asignan en determinadas carreras universitarias. Puntaje extra para competir en el acceso a la vivienda.

Puntaje y calificación no basada en sexo o color de piel, sino en la formalidad, el esfuerzo, el núcleo familiar.

Sin importar si estas familias se sostienen por vínculos de personas de diferente o igual sexo. Lo que importa es la armonía, el esfuerzo e interés común.

Asistencia para el cuidado de los hijos cuando los padres concurran a trabajar.

Mirando hacia atrás vemos a los CAIF, una gran creación “Sanguinetista” que puede potenciar la acción educativa; y con mirada social, que incluye alimentos y salud.

La salud pública, la universalidad de la atención ya la tenemos; hay que ponerle énfasis en la salud mental.

Es imperioso erradicar de las calles ese sub-mundo de zombis, sacarlos de la promiscuidad en la que están inmersos, tratarlos y retornarlos a la sociedad como individuos productivos.

Un trabajo conjunto para el Mides y las Intendencias.

Hay que terminar con las ollas populares, un Estado serio no debe fomentar la mendicidad y mucho menos alentar distribución de comida para consumir sentado en el cordón de la vereda

Como decía Alberto Olmedo “el mano-santa” si vamos a hacerlo, hagámoslo bien.

Dignidad para estos desposeídos, comida sentado en una mesa. Comedores públicos, plazas y parques con baños públicos. Una mirada al pasado batllista.

Y los jubilados, ahora se habla de la inminente reforma jubilatoria.

Si somos tan devotos a la matemática, se descuentan aportes jubilatorios en todos los sueldos y en el aguinaldo del personal activo.

Porque razones se los excluye del derecho al aguinaldo; hay tanta falta de consideración con los más viejos, cuando están más vulnerables, con menos fuerzas, con problemas de salud y con la guadaña en acecho. Se va a aumentar la edad jubilatoria. Es un hecho.

Ahora está la oportunidad de solucionarlo incluyéndolo en la reforma.

Todos estas situaciones, todos estos temas se interrelacionan y deberían evaluarse en su conjunto con estímulos y beneficios al buen comportamiento, al esfuerzo intelectual y laboral.

Entre iguales, el esfuerzo y la dedicación son virtudes que deberían puntuar como meritos para escalar en sus proyectos de vida, recibir estímulos en su proyecto de vida.

Inversiones y no gastos en mejoras sociales. Batllismo.

Unir a la comunidad en metas comunes y no en beneficios sectoriales.

Fuimos considerados mejores por la cultura del conocimiento y el esfuerzo.

Las letras, la ciencia, el arte y ahora la informática. Esa es la meta.

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