¿Y ahora?

Alvaro Vero

En primer lugar acordar que la calidad del sistema de salud salteño estaba deteriorada desde antes del covid. Aceptar también que su arquitectura de servicios privados con conjunciones de intereses entre sus gestores no permite los desarrollos del mismo, omitiendo los controles necesarios como las auditorías externas. También debemos aceptar que esta llamada crisis no es financiera sino que es de incapacidad moral y de innovación.-

Acosaron una generación médica distinguida y capacitada, con reconocimientos dentro y fuera del país,y la sustituyeron por profesionales sin la experiencia ni capacidad suficiente, y más costosos.-

Se puede disponer aumento del gasto en atención primaria (no existe como tal) o se puede discursear sobre centrar los servicios en el paciente u otras cosas similares. Otra opción es innovar mirando la satisfacción del paciente y no los intereses de los servicios y de accionistas.

De no hacerlo así obtendríamos los mismos resultados de siempre; veamos cuales son las principales carencias, como priorizarlas y de qué forma resolverlas. Si se observa el atavismo de estructuras y forma de presupuestar es de la década del 80 ¡¡¡.

Los derechos de los pacientes quedan por detrás de diversas normas administrativas y propias de la interna profesional y los directores o gestores se transforman (o mejor dicho son impuestos en sus cargos) por amiguismos o politiquería  “de confianza” dedicándose exclusivamente al expedienteo y al chimentero. Se consideran a sí mismos “funcionarios” estrictos lo que aborta iniciativas y motivaciones para plantear proyectos en común sumado a la inestabilidad laboral al desconocerse atributos profesionales – vale todo- dentro de los votantes amigos.

Es necesaria una renovación profunda del modelo salteño, que se cumplan las normas que debe controlar la Junasa a través de los convenios firmados ,la Dirección General de Salud y la Dirección Departamental de Salud (su representante departamental), haciendo más ágil, transparente y confiable al usuario tanto público como privado.-

Nunca como ahora la politiquería talló tan fuerte en salud, al punto tal que de la noche a la mañana se nombraron a los comienzos las direcciones de salud públicas sin tener en cuenta siquiera las fuerzas políticas del departamento, a sotto voce, en secreto, por teléfono ,por alguien que no puede decir que no conoce la salud, temerariamenrte, por amiguismos e intereses personales, sin concertar con las organizaciones ni gremios como siempre ocurrió. No existen antecedentes de maniobra igual, cuyo resultado era fácil de predecir, se obtuvieron los indicadores lamentablemente peores del mundo. ¿Dónde está el responsable ?y los que le permitieron tal temeridad? ¿Es posible manejar los dineros del estado con tanta incapacidad?

No es difícil saber que hay que hacer: simplemente conocer quiénes son los enfermos, de que sufren y donde están.

Esto tan sencillo nos revelará que no existen datos suficientes ni confiables porque no existe investigación, porque no se desarrollaron los sistemas informáticos lo suficientemente, ni la historia clínica que permita gestionar la salud, porque no se tienen presupuestos ni centros de costos, porque no se conoce la epidemiología, porque hay obras detenidas para no perjudicar las anónimas privadas, porque no se quiere ver la importancia de consorcios ni fideicomisos, porque no existe idea de equidad ni programas de satisfacción del usuario, porque no hay donde quejarse, porque los de “arriba” se atienden afuera, no importa que la traumatología y la urología esté años luz lejos de Salto, así como otras especialidades, porque hay 643-2000 operaciones esperando en lo público, porque dicen que están “estudiando” el problema…porque no existe la atención rural necesaria pero se ocupan de discursear sobre el humanismo médico y el retiro, porque barren debajo de la alfombra acosos de todo tipo, porque todo esto compromete la esperanza.

Esto es el resultado de la política mal entendida, sólo satisface las deudas adquiridas y los amiguismos sin sentido, -debo decir que en 40 años nunca vi nada igual- ¿me pregunto si ha degenerado tanto el género político local? ¿y fundamentalmente si podrá ser reversible ?

Dirán que esta reflexión es un acto de locura, pero es más que alarma, es realista y no admite controversia. ¿Es quijotesco?-SI – y verdadero-.

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