Yo creo en la justicia

Ricardo J. Lombardo

Hace algunos años, yo estaba molesto por el dictamen de un juez en un juicio que conocía bien pues había declarado como testigo.

En una reunión social, me encontré con un miembro de la Suprema Corte, y le dije que ese fallo me hacía descreer de la Justicia.

La respuesta fue algo así:

“Por favor, no diga que no cree en la Justicia. La Justicia no es divina sino humana. Los jueces son personas como usted y yo, viven en un barrio, tienen sus valores, ideologías y experiencias cuando tienen que interpretar la ley. Por eso pueden cometer errores o incurrir en subjetividades.

Pero el sistema de justicia no acaba allí. Existen tribunales de apelaciones, de casación y si es necesario hasta actúa la Suprema Corte. Se dan todas las garantías posibles que demanda el sistema republicano”.

Confieso que a partir de allí, siempre me dije que creo en la Justicia aunque no comparta algún fallo.

La Justicia es una pieza fundamental en el sistema republicano que asegura la separación de poderes, el imperio de la ley, la igualdad ante la ley y el respeto a las minorías.

Es el último bastión de la república frente a los sistemas autoritarios. Por eso las dictaduras lo primero que hacen es suprimirla, someterla o intentan desprestigiarla.

Hay quienes creen que la democracia y la república son equivalentes. Pero la democracia es una forma de gobierno, y la república una forma de organización del Estado.

Muchos casos de gobernantes que accedieron al poder a través de elecciones democráticas, después creyeron que estaban habilitados para eliminar las garantías de la república, abusando del poder que le había conferido las mayorías.

Hitler, por ejemplo, accedió al gobierno mediante elecciones democráticas , pero una vez en el poder, suprimió la garantía de las instituciones republicanas y ejerció una de las peores dictaduras de la era moderna.

Cada vez que oigo situaciones como la que se vive en Argentina, en que la justicia tiene tantas trabas para pararse frente a los abusos de poder de los gobernantes, me entra  la duda de si nuestras sociedades siguen aferradas a una cultura republicana o se está cayendo en el renacimiento de las autocracias detrás de líderes carismáticos o ideologías totalitarias.

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